

En Francia, por ejemplo, los cerca de 3 millones de empleados que trabajan aislados representan el 10 % de la población activa del país. Más expuestos al riesgo, este dato permite comprender rápidamente los retos ligados a la protección de su salud y su seguridad.
Por ello, es primordial que los empleadores sean conscientes de los desafíos del trabajo aislado y se hagan cargo de los empleados que trabajan en soledad. Es, entre otras cosas, mediante el análisis de los riesgos, la formación de los trabajadores aislados o el suministro de equipos de seguridad y de dispositivos de alerta, como velan por la salud y la seguridad de sus trabajadores aislados.
Una situación de riesgo es aquella en la que existe un peligro eventual, más o menos previsible. Algunos contextos de trabajo son, por la naturaleza de las tareas realizadas, peligrosos. Es el caso, por ejemplo, de las misiones realizadas en altura, ya que las caídas de altura figuran entre las principales causas de accidentes laborales.
Ahora bien, otros factores pueden crear situaciones de riesgo, o incluso agravar las ya existentes. Es en particular el caso del trabajo aislado.
Trabajar fuera del alcance de la vista o de la voz de los demás puede ser peligroso, sobre todo en una situación de riesgo. En efecto, resulta entonces más complejo, o incluso imposible, contactar con los servicios de emergencia en caso de necesidad. Las repercusiones serán tanto más graves.
Por eso es importante encuadrar el trabajo aislado, y más aún cuando se trata de actividades de alto riesgo. Se consideran como tales, en particular, las misiones relativas al trabajo en altura o en espacios confinados, con electricidad, con productos o herramientas peligrosos, o incluso con un público susceptible de ser violento.
A menudo, son los primeros minutos tras un accidente los que resultan determinantes. Por ello es importante, en caso de que ocurra, implantar medidas de alerta lo más eficaces posible.

Encuestas recientes muestran que cerca de la mitad de los accidentes laborales graves no mortales se producen cuando la persona se encuentra en situación de trabajo aislado. Los riesgos de lesiones graves son, por tanto, especialmente representativos para estos trabajadores.
Paralelamente, el 80 % de los accidentes mortales se producirían sin testigos. Los compañeros y supervisores del trabajador en cuestión no fueron, pues, informados de un cambio de situación que hubiera provocado el incidente. Esto plantea la cuestión de la atención de la situación por los servicios de emergencia. ¿Habría podido modificar el desenlace de algunos de estos accidentes mortales?
Es muy probable, y es la razón por la que la mayoría de las legislaciones imponen generalmente, además de todo un conjunto de equipos de seguridad, el uso de un medio de comunicación.
En efecto, las leyes y reglamentos ofrecen directrices y procedimientos a seguir para preservar la salud y la seguridad de los trabajadores aislados de los que aquí se trata. Permiten a los empleadores disponer de pautas sencillas en cuanto a la protección de sus trabajadores en soledad, pero también asegurarse del buen cumplimiento de dichas medidas.
Ante todo, el empresario es responsable de la salud y la seguridad de sus empleados. Debe, por tanto, y con independencia de que sus trabajadores estén aislados o no, velar por la implantación de los medios necesarios para la preservación de su salud física y mental.
Para ello, primero debe analizar el contexto del trabajo aislado y llevar a cabo una evaluación de riesgos. Esta evaluación permite identificar los peligros y valorar el riesgo asociado. En función de los resultados obtenidos, debe implantar las medidas apropiadas para eliminar o controlar lo más posible los riesgos determinados.
En España, la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga al empresario a realizar la evaluación de riesgos y a planificar la actividad preventiva, un proceso que comprende varias etapas:
El objetivo de este proceso, válido para todos los empleados y las misiones que se les asignan, es reducir los accidentes así como las enfermedades profesionales.
Una vez realizado el análisis de los riesgos, el empresario puede tratar de limitar en la medida de lo posible las situaciones de trabajo en soledad, reduciendo su duración o añadiendo uno o varios trabajadores en las misiones en cuestión.
Cuando el trabajo aislado es inevitable, debe entonces asegurarse del buen equipamiento de sus empleados. Tiene la obligación de proporcionarles equipos de protección individual (EPI) en función de las misiones realizadas y de las condiciones en que se llevan a cabo. Estos equipos varían según las actividades: pueden ser guantes de protección, calzado de seguridad o cascos de obra, por ejemplo. Engloban, de forma más amplia, toda prenda o accesorio que utiliza un empleado para protegerse físicamente frente a un riesgo determinado.
Paralelamente, el empresario debe en todo caso implantar formaciones para que los empleados afectados sean advertidos sobre las características de su lugar de trabajo, los riesgos a los que se exponen y los medios para limitarlos. Pueden, entre otras cosas, ser formados en el uso de los equipos de seguridad que les proporciona la empresa.
Estas medidas siguen siendo preventivas, puesto que se implantan antes de que surja el peligro, una vez que la situación de riesgo ha sido definida y analizada.
Se recomienda encarecidamente, e incluso es obligatorio en determinadas circunstancias, equipar a los trabajadores aislados con dispositivos de alerta. Se trata de una herramienta que les permite señalar situaciones de peligro y ser auxiliados llegado el caso.
Los DATI pueden ser fijos o móviles, aunque estos últimos son preferibles por motivos de fiabilidad. El dispositivo DATI lo lleva el empleado durante su jornada laboral y señala de forma automática o no situaciones inhabituales. Alerta a los supervisores correspondientes y comunica entonces la posición del trabajador en peligro.
El objetivo de una solución PTI para trabajador aislado es, por tanto, una vez implantados los procedimientos de prevención, facilitar la intervención de los servicios de emergencia para socorrer de forma eficaz y rápida al trabajador aislado en peligro. Una solución como NEOVIGIE permite, en particular, detectar las caídas o ausencias de movimiento, y avisa automáticamente a un supervisor interno o a un centro de televigilancia para facilitar la atención del trabajador. Su posición se comunica entonces en tiempo real. Paralelamente, el trabajador aislado también puede activar una alarma manual, en caso de agresión por ejemplo.

Este equipo permite garantizar la salud y la seguridad del trabajador aislado, pero también mantener una comunicación permanente con él. No obstante, para asegurar su buen funcionamiento, hay que formar a los equipos en su uso. Por ello, hemos diseñado la aplicación para que sea lo más sencilla posible. También hemos automatizado todo un conjunto de tareas con el fin de reducir al máximo la carga mental asociada. Conviene asimismo reflexionar de antemano sobre los procedimientos a implantar si se activa una alarma, para optimizar el uso de estos dispositivos.
Por último, es importante continuar el proceso de análisis una vez que los trabajadores están equipados con DATI. Porque un dispositivo no es universal y debe adaptarse a cada una de las situaciones que encuentran los trabajadores aislados. El empresario debe seguir con atención los contextos en que se activan las alarmas y su gestión.
En NEOVIGIE, damos a los supervisores la posibilidad de generar informes de alarmas y de uso de los dispositivos. Permiten, en un primer momento, comprender las situaciones de riesgo y, por consiguiente, vigilarlas más. En un segundo momento, aportan información sobre el uso de la solución de alerta, lo que puede permitir a los supervisores adaptar los ajustes preestablecidos a sus necesidades concretas.
El trabajo aislado no es peligroso en sí mismo, pero requiere un verdadero seguimiento por parte de los empleadores. Si no les es posible suprimirlo, deben en efecto conocer las circunstancias en que se desarrolla este trabajo y limitar lo más posible los riesgos asociados.
Deben, por tanto, equipar previamente a sus trabajadores en función de sus necesidades. Deben después establecer un procedimiento de alerta y proporcionar dispositivos que les permitan ser informados en tiempo real de las situaciones de peligro a las que se enfrentan sus empleados.
| Technologie | Avantages | Inconvénients | Adapté pour |
|---|---|---|---|
| Wifi + VoIP | - Transmission instantanée des alertes et appels VoIP - Coût faible après installation - Facile à déployer en intérieur | - Portée limitée (bâtiments uniquement)- Nécessite une infrastructure locale (bornes WiFi) | Zones blanches intérieures (usines, tunnels, entrepôts) |
| Réseau radio privé (UHF, VHF, NXDN, dpMR) | - Réseau indépendant (aucun besoin de réseau mobile)- Transmission instantanée- Levée de doute par la voix | - Coût d’installation élevé - Nécessite une maintenance et des licences | Sites industriels, chantiers, tunnels, zones rurales |
| LPWA (LoRa, Sigfox) | - Faible consommation énergétique- Longue portée | - Ne permet pas la transmission vocale - Latence élevée - Risque d’interférences sur bande libre | Surveillance d’équipements, mais déconseillé pour les PTI |
| Satellite (Bivy Stick, Iridium, Inmarsat) | - Couverture mondiale, fonctionne partout- Transmission immédiate des alertes- Autonomie longue durée | - Coût d’abonnement plus élevé - Dépendance à une bonne visibilité du ciel | Zones blanches extérieures (montagnes, forêts, chantiers isolés, offshore) |
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